Friday, April 19, 2013

¡¡¡¡¡¡¡Ay diositos que estáis en los cielos!!!!!!! Menuda época nos ha tocado vivir. "Estudia filliña, estudia, ya verás qué futuro te espera". Y yo, acostumbrada desde la niñez a hacer caso a mi madre estudiaba, no destacaba, pero sacaba muy buenas notas, hasta llegar a la universidad y descubrir que se salía los jueves y que los viernes se podía dormir, porque no había clase al día siguiente.

En fin, que aún me cuesta asumir la época en la que estamos, que yo, con mucha constancia y sufrimiento puedo trabajar en lo que realmente me gusta, pero es una pena que se tenga que hacer con  tanto esfuerzo cuando te has pasado toda la vida estudiando y formándote.

Bueno, no me voy a poner triste ni empezar a llorar por lo que pudo haber sido y no fue, no vale la pena. Tengo que dar gracias a los diositos que estáis en los cielos por abrirme los ojos a mi verdadera vocación.

Y es de lo que voy a hablar en este post, de las vocaciones reales o de las reales vocaciones. Me parece súper injusto, en la mayoría de los casos, que un niño- muchacho- ser de 18 años tenga que decidir a una edad tan temprana cuál va a ser su futuro profesional. Yo, a mis 18 años sólo pensaba en disfrutar y no en un futuro laboral (porque siempre había pensado que sería maravilloso, no como el amor..). elegí una carrera por obligación, no por vocación. A los 23 años me vi opositando (algo que me horrorizaba) para puestos de trabajo que creo que nunca me gustarían, no lo puedo saber, pero creo que no. A estas alturas (y sé que más de muchos no estaréis de acuerdo) me alegro de no haber sacado una plaza en la Administración General del Estado, creo que ahora puedo dedicarme a lo que realmente quiero, con esfuerzo, pero soy muy feliz haciéndolo, sí.

Me encanta dar clases, es algo que no puedo explicar, de pequeña (y no tan pequeña), ponía a los muñecos- peluches, Barbies, etc. bien colocados y les daba divertidas clases magistrales, mi pizarra era la puerta de la habitación de los juegos de mi antigua casa (llamada en el entorno familiar como la habitación pequeña). Pintaba en la madera de la puerta, lo que me costó más de un disgusto cuando mi madre se enteraba.

Mi madre siempre me dijo que tenía que estudiar magisterio, que se me daba bien enseñar, yo, a mis 18 años, no quise hacerle caso y estudié una cosa que ni me iba ni me venía. Años después tuve que darle la razón, no por la elección de la carrera, sino por la vocación.

En fin, cuando me pongo frente a un grupo de personas y les tengo que explicar me siento muy bien, viva, feliz y creo que me pasa esa cosa que le sucede a los actores: antes de iniciar una clase estoy muy nerviosa, pero cuando la empiezo se me van los nervios y disfruto mil.

Hay que tener en cuenta que vengo de familia de maestros: mi padre, mi madre y todas mis tías paternas se dedicaban a enseñar y creo que bastante bien.

Moraleja: si podemos es importante que nos dediquemos a lo que realmente no gusta, podemos descubrir , cumplirdos los 40 años,  que nos encanta vivir del ganchillo, ¿por qué no?. Ahora, con la crisis esa, la gente está utilizando sus habilidades y lo que pensaban que era actividades extralaborales se han convertido en un medio de vida, ¿por qué no?

1 Comments:

Anonymous tu valenciaca said...

ay qué verdades cuentas, pachi

12:26 PM  

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